INTRODUCCIÓN: ORDEN Y MEDIDA EN EL ANTIGUO EGIPTO
SOBRE ESTE BLOG
A partir de números y proporciones, nuestros ancestros
construyeron un orden en su mundo, que serán los cimientos de para luego
desarrollar la filosofía y la ciencia.
Para entenderlo debemos de
estudiar la “metrología antigua”, la ciencia dedicada al estudio de los
antiguos sistemas de medida, un asunto tan enrevesado como maravilloso puesto
que toca muchos aspectos que se encuentran en las esencias de nuestra cultura.
En todo caso en este blog nos centraremos principalmente en los estudios que se
hicieron sobre el codo real (cr), una singular unidad de medida
aparentemente creada para la construcción de templos y pirámides desde al menos
la Tercera Dinastía a comienzos del Reino Antiguo.
El tema será tratado de forma
abierta dentro del marco de la ciencia, ofreciéndose diferentes puntos de
vista, alguno seguramente especulativo e incluso a veces contradictorios. En
general, la mención de estás hipótesis o ideas, no representan más que
información y no necesariamente coinciden con el punto de vista del autor del
blog, que por lo demás se mantiene en un moderado escepticismo.
La finalidad del blog es
levantar la curiosidad del lector y darle pistas para que él pueda profundizar
en el tema y sacar sus propias conclusiones.
| Fotografía de Suzy Hazelwood. Tomado de Pexels |
El
contexto histórico: Importancia y dificultades para la comprensión.
Resulta ridículo evaluar una civilización de hace más de
4.000 años con los parámetros de nuestras sociedades actuales, así también
tomar por similar el periodo que abarca al menos tres milenios de continuada
cultura. Por ello aviso que, la razón divulgativa, por brevedad y claridad,
haga que puede incurrir en esta generalización; ha de entenderse que, cuando no
se indique lo contrario, se refiere a la época en la que se construyeron las
grandes pirámides.
Comprender la historia
requiere del esfuerzo de sumergirnos en la cultura de la época. En el caso que
nos ocupa salvar conceptos erróneos del Antiguo Egipto (AE) vinculados
con la construcción de nuestra identidad cultural occidental que asume el
relato del mundo grecorromano; además, lo que quedaba de la tradición del AE
será borrada completamente, primero por el cristianismo y posteriormente por el
Islam.
Otra dificultad, que por
desgracia se encuentra muy interiorizada en nuestra cultura europea desde el
siglo XIX, se refiere a la asociación de la cultura con etnia y territorio para
así clasificar a los grupos humanos presentes o pasados. Esta asociación,
además de falsa, es muy negativa para la convivencia de las personas al
disolver nuestro acervo cultural común para crear nuevas identidades que nos
dividen y enfrentan.
Aún aparece otra dificultad
que surge entre la generación con más acceso a la información, pero que es
ignorante del contexto histórico a consecuencia del revisionismo moderno que
fluye en los medios de comunicación que sustituye lo racional por lo
sentimental. Es un verdadero desmontaje de la estructura construida con grandes
esfuerzos por nuestros ancestros de la que resulta el presente escenario
europeo con los mayores niveles de derechos y libertades. Por eso es pertinente
señalar lo contradictorio (y peligroso) que es denigrar a nuestros padres
acusándolos de crímenes execrables por actuar conforme a unas normas antiguas
que conseguimos superar; cuando esas mismas “costumbres” perviven en otras
culturas hacía las cuales mostramos tolerancia cuando precisamente nos
desprecian. Siendo así que estamos otorgándoles la justificación ideológica y
el impulso moral para aprovechar la tabla rasa e imponer sus valores no
occidentales.
No podría caer en
esta absurda “corrección histórica”, pues el contenido de este blog se vaciaría
de coherencia, dado que buena parte del sentido de lo que se habla está en el
contexto.
Visto en perspectiva
histórica, la relación entre etnias y cultura es fluida en cualquier
territorio, más aún en una zona como el área geográfica que rodea al
Mediterráneo. Actualmente esta mezcla de cultura y genes está muy presente y es
algo imparable, como en el pasado. Gracias a las nuevas tecnologías aplicadas a
la genética, podemos estudiar los movimientos poblacionales anteriores a la
romanización y, según interpretación basada en estos estudios, los
descendientes de los artistas magdalenienses que pintaron cuevas como Altamira
no tenían la característica piel clara europea. Parece ser que el origen de los
primero individuos europeos rubios está en las oleadas de emigrantes de la
cultura yamna llegados desde las estepas del tramo medio y bajo del Volga; que
finalmente entrarán en la Península Ibérica, hace 4.500 años, en plena edad de
las pirámides. De ser correcta la hipótesis, los actuales europeos somos
mayormente el fruto del cruce entre las mujeres morenas autóctonas y los
pálidos invasores yamnayas1. Aunque este acontecimiento por su
magnitud es muy relevante, el trasvase de pueblos y culturas más o menos
violentos será la tónica en la historia de la humanidad hasta la actualidad;
por eso, es tan sobresaliente un desarrollo y cohesión social egipcio sin que parezca
que fuera el fruto del sometimiento tras conquista de otros pueblos.
Somos deudores de las
culturas clásicas, y aunque la importancia de la herencia egipcia en nuestra
cultura ha quedado opacada por la grecorromana, debemos pensar que será la
egipcia la única cuna de la civilización que llega a nuestra era. Por eso, si
rascamos un poco, encontramos algo de ellos entre nosotros.
En nuestra
civilización perviven valores y formas de entender que aparecen en el valle del
Nilo hace más de 4 milenios, que impregnaron al mundo griego, romano y
cristiano.
Supongo que la gente curiosa que recurre a seres extraterrestres para explicar la construcción de las pirámides, lo hace por prejuicios racistas. En su foro interno piensa que unos africanos no pudieron hacerlo, y de igual modo les cuesta reconocerse como herederos de aquellos locos geniales del valle del Nilo.
Ojalá el lector ya se haya
documentado acerca de la sociedad egipcia, pues además que ni no soy ni pretendo ser un historiador,
requeriría conseguir el imposible equilibrio de resultar breve y claro,
manteniendo el rigor. Para el resto, profanos en la materia, podría haber
preparado una digresión sobre la sociedad en el AE, pero lo que les
ofrezco para abrir boca es una relato en el que intencionadamente se resaltan
aspectos que son interesantes hoy día (vean Un relato para el Antiguo Egipto).
Este relato intencionadamente incurre en el pecado de la descontextualización
ya que es bastante favorable, presenta un mundo que a cada dato parece cercano
y avanzado conforme a los parámetros actuales. Es una forma de ejemplificar la
importancia del contexto y la dificultad que entraña comprender a una sociedad
del pasado lejano.
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| Fotografía del Nilo. Autor David Paul (Pexels) |
La primera “edad de oro” del Antiguo Egipto
La civilización egipcia es
indisociable con el río Nilo, que desde su origen determina la principal
división territorial: un bajo Egipto que comprende la zona de delta, mientras
que el alto Egipto sería todo el tramo del río hacía el sur, hasta la primera
catarata.
Las crecidas previsibles del
gran río creaban un oasis de fertilidad rodeado de desiertos, que facilitó el
aislamiento y la cohesión social que ya se venía conformando cuando los
ancestros vivían en el desierto del Sahara bajo un clima más húmedo.
El Nilo como vía de
comunicación cohesionará a todo el territorio permitiendo la formación de un
estado complejo y fuerte.
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| De Wikicommons |
El aparente aislamiento de
sus vecinos cercanos no debe de llevarnos a pensar que la antigua civilización
egipcia no mantuvo contactos en edad temprana con el resto de pueblos del
creciente fértil, e incluso del valle del Indo como ahora expongo. No descubro
nada si digo que hay una fuerza en el ser humano que nos impulsa a explorar
nuevos territorios y entrar en contacto con otros pueblos, como forma de
enriquecimiento en todos los sentidos, pero especialmente por el anhelo de
poseer productos valiosos exóticos. Es así como los nuevos estudios están
planteando que la primera gran civilización surge en el valle del Indo y no
como se creía en Mesopotamia. Lo que les lleva a pensar que el origen del
pueblo sumerio (una incógnita en la actualidad) pudo estar relacionado con la
cultura Harappa2. Esto no sería nada descabellado si tenemos en
cuenta que parece que la cultura del Indo hace 6.000 años contaba con
infraestructuras portuarias, por lo que bien podrían haber navegado por el
golfo pérsico. Estas relaciones podrían llegar a Egipto, quizá bordeando la
península arábiga, en donde desde el 5.000 a C. se conoce que el pueblo
comercial de Omán mantenía rutas por el Océano Índico para llevar su apreciado
incienso a la India y demás mundo civilizado del creciente fértil.
Lo que venimos aquí a llamar
como la primera “edad de oro” es una periodo entre la tercera y cuarta
dinastía, cuando en Europa no se manifiesta una civilización comparable, no hay
ciudades pero sí unas culturas megalíticas que trabajan toscamente grandes
piedras. No es un término académico y para nada refleja la época de mayor poder
e influencia del AE, pero es el momento glorioso en que aparecen las
grandes pirámides y el codo real.
Desconocemos casi
todo de entonces, pero el hecho que el manuscrito matemático Rhind parezca ser
una copia de un original de esta época, junto a las pruebas físicas del
conjunto de Guiza, nos hacen sospechar que tenían un conocimiento técnico y
científico superior al generalmente admitido.
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| La pirámide escalonada de Zoser. Fotografía de Dee Willi (Pexels) |
El personaje que nos sirve
para entender este mundo es Imhotep (aprox. 2690 - 2610 a. C.). Se señala que
no era de sangre real (no creo que esté claro), algo muy meritorio considerando
su brillante carrera de funcionario hasta llegar a ser el segundo tras el
mismísimo rey. Posteriormente será reconocido como sabio y dios de la medicina.
Fue el creador de un nuevo conjunto funerario con pirámide que se encuentra en
Saqqara: la pirámide escalonada del rey Zoser. Sus sucesores de la tercera
dinastía copiarán la idea; no todos, algunos se entierran en las tradicionales
mastabas. A partir de aquí faltan evidencias arqueológicas que nos aclaren como
se llega a la perfección de las grandes pirámides de caras lisas que aparecen
con Snefru (o Seneferu), el primer faraón de la cuarta dinastía y padre del
famoso Keops. Es sorprendente que entre ambos reinados se alcance una
grandiosidad sin igual y con tanto derroche de esfuerzo. Juzguen ustedes. En
primer lugar, Snefru parece que termina la pirámide escalonada de Meidum obra
del anterior rey Huni, convirtiéndola en la primera de caras lisas.
Seguidamente manda la construcción de su gran pirámide de caras lisas en Dashur, a 25 km al sur de El Cairo. Parece
que la pirámide pretendía tener una inclinación de 58º (otros dicen que 60º)
con una notable base de 157 m de lado, pero al terminarla vieron riesgo de
colapso y la ensancharon hasta 190 m, reduciendo la inclinación de la parte
baja a 42º. Por ello algunos califican esta obra como la “pirámide
chapuza”. Es probable que sea cierto que
tuvieron que rectificar el ángulo para evitar el colapso, aunque tengamos en
cuenta que es la pirámide que mejor se conserva (mantiene el revestimiento) y
teniendo en cuenta que nunca se había realizado nada parecido, resulta
admirable ver que el arquitecto aprendían inmediatamente de sus errores.
Parece de locos que aún realizase una más, la ya perfecta Pirámide Roja por contraposición con la
“blanca” Pirámide Acodada, debido a
que perdió el revestimiento de fina caliza. Igualmente, en su reinado se le
atribuyen varias pirámides provinciales3 de pequeño tamaño.
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| Pirámide acodada en Dashur. Fotografía de Mohamed Weaam (Pexels) |
Su hijo, el famoso Keops, decide posteriormente realizar su complejo funerario en Guiza. En la misma planicie uno de sus hijos y un nieto completarán con otras dos pirámides colosales el conjunto que supone el cénit de la construcción de las pirámides.
La Gran Pirámide,
es en sí una obra única, podríamos decir que está a otro nivel por las
siguientes singularidades:
- En palabras del egiptólogo británico W.F. Petrie parece
obra más de ópticos que de albañiles. Por la increíble precisión de sus lados y
orientación.
- La increíble construcción interna de la pirámide con su
gran galería y cámaras. Algo que no aparece en ninguna otra pirámide.
- Y la presencia de ciertas proporciones geométricas
conocidas desde la antigüedad. Como la nada casual posición de la cámara del
rey donde la superficie del corte es la mitad de la base y que está relacionado
con la diagonal del cuadrado o la raíz de dos. Esta proporción y otras
supuestas asociadas con la proporción áurea o el número pi, serán estudiadas
con profundidad en varias entradas.
La falta de relieves o elementos ornamentales aparte del sarcófago
de la cámara del rey, ha dado pie a
plantear si realmente fue Keops el constructor, o se apropió de ella. A decir
verdad, si estuviese grabada con textos alusivos a Keops, igualmente podríamos
pensar que estos se hicieron posteriormente a su construcción. En todo caso la
tradición repite que la construyó Keops o Khufu (keops es una forma griega de
llamar a este faraón) y se suele mencionar que hay una sola inscripción con el
cartucho de Khufu encontrada por el coronel Vyse en una de las antecámaras que
se encuentran por encima de la cámara real. Se esperaría que fuese una
inscripción del cartucho de Keops finamente grabada en piedra, como una que
apareció en el el Sinaí; al contrario resulta bastante chocante que sea una
inscripción tan escondida como simple, pues apenas es algo más que un grafiti
de pintura roja. Incluso, algunos han señalado que puede que fuese un fraude
del propio Vyse, ya que el cartucho presenta un error caligráfico en el símbolo
jeroglífico que debería corresponder al fonema Kh, pues lo que se representa es
el Ra. La diferencia es que sería un disco con un punto en su interior y lo que
aparece es un círculo con tres líneas en su interior.
Aun queda otra opción. Recuerden que el complejo funerario
es extenso y la pirámide (o pirámides) son solamente una parte de él. Tal vez
Keops, por respeto, no se apropió de esta pirámide para su complejo funerario,
aunque la integrara en él. Siendo la tradición la que le ha atribuido esta
pirámide. Claro que entonces ¿De quién es la obra?¿Otra más de Snefru?
Solamente se pueden hacer especulaciones.
La pirámide de Kefrén, también es particularmente
interesante. Para empezar el conjunto parece diseñado para ambas pirámides,
incluso podría argüirse que para las tres pirámides. Pero Micerinos queda fuera
de la perfecta alineación de las diagonales, y su tamaño menor es obligado
seguramente por la falta de espacio que han dejado los colosos anteriores. La
explicación más sencilla es que Kefrén se ajustó al espacio que había dejado la
Gran Pirámide integrando a la esfinge que parece datar de un tiempo anterior,
reesculpiendo su rostro sobre lo que pudo ser una cabeza de leona más
proporcionado al cuerpo.
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| Guiza. Foto de Omar (Pexels) |
En los siglos posteriores,
seguirán construyéndose pirámides, pero la calidad y tamaño irá bajando. Esta
decadencia puede atribuirse a una pérdida técnico-científica. Aunque tengo la
impresión que:
Aquel logro fue más
la consecuencia de una sociedad particularmente cohesionada y motivada, capaz
de conseguir una perfecta coordinación del trabajo.
En este sentido, desmintiendo
la leyenda de miles de esclavos como aún se difunde a pesar de estar totalmente
desacreditado. Finalmente
se consideró mejor usar otros tipos de complejos funerarios enterrados, sin que
se perdiera esa gran capacidad de tallar la piedra para realizar una
arquitectura monumental, prueba de ello son los imponentes templos que nos
legaron.
Las capacidades y el nivel de
destreza adquiridos por un pueblo de la edad del bronce resultan chocantes para
nuestra forma de entender el progreso. Como nos ocurre con la ciega evolución
de las especies, es el triunfo del empirismo sobre la racionalidad: la
constancia, puede hacer maravillas.
Esas personas no tenían menos capacidades que nosotros y su sociedad supo motivarlas, son los mismos genios que vemos en la Grecia Clásica o el Renacimiento Italiano.
Remarco nuevamente que
sacarlo fuera de su contexto es absurdo como ya les advertí. Así tantos
desprecian a aquellos humanos por su antigüedad y africanidad, incapaces de
admitir que pudieran motivar y reconocer a las personas con altas capacidades,
tal vez mejor de lo que ahora nuestra sociedad es capaz. No creo que hagan
falta más explicaciones.
El AE tendría una
población elevada para el estándar de la época, formada mayormente por un
campesinado que quedaba a disposición de poder trabajar en las obras públicas
como pago de un servicio social obligatorio durante tres o más meses, época de
las crecidas del río. Incluso podría hacerlo de forma voluntaria, convencidos
por su fe de que este trabajo le proporcionaría un pase a la vida eterna junto
a su rey. Seguramente conscientes de que su vida no era tan dura en comparación
con lo que ocurría en el resto del mundo en esa época, no exageramos mucho si
pensamos que el bajo curso del río Nilo fue entonces un remanso de paz y
estabilidad.
Por tanto no tiene sentido
comparar las capacidades de esta sociedad y la nuestra. Haciendo un símil con
una gran obra pública actual, el ingeniero al redactar el proyecto sabe que
contará con los medios necesarios para realizarla conforme al presupuesto
aprobado. Para el arquitecto real, el equivalente a ese presupuesto era la
disposición de mano de obra muy bien organizada y motivada, no meros esclavos.
Con dinero se pueden comprar esclavos, pero no la voluntad y entrega de un
genio.
Sin el concurso de muchos talentosos artistas no se habría levantado nada tan grande y complejo. La evidencia es prueba de ello.
Notas
1.- Resulta muy difícil de creer
la casi exterminación de los pueblos originarios de la Península Ibérica por
las armas del invasor oriental. Hay explicaciones sencillas siguiendo el modelo
histórico, la población pudo ser sustituida por una combinación de eventos ambientales
adversos, parece que detrás de la invasión de los yamnas se encuentra una
crisis climática severa como la gran sequía que relata la Estela del Hambre
supuestamente ocurrida durante el reinado del faraón Zoser, aunque se duda de
la veracidad de unos acontecimientos que no obstante sí que se dieron en otros
momentos históricos de la antigüedad. Pudiendo unirse epidemias que trajeron
los invasores que diezmaron a la población local. Esto ocurriría con los
amerindios inmediatamente tuvieron los primeros contactos con los españoles, no
fue el acero castellano, ni siquiera la guerra por el control de los imperios
Inca y Azteca, lo que en pocos años acabó con la vida de millones de indígenas.
Un análisis genético revelaría que los descendientes del mestizaje entre
españoles y amerindios han de tener más carga genética masculina española
(cromosoma Y) y más femenina indígena (ADN mitocondrial). Esto mismo debió de
pasar con los yamnayas. Es más, es conocido que para estos pueblos nómadas
antiguos el poder y la riqueza se conseguía mediante el robo de las dos cosas
más valiosas para el hombre: ganado y mujeres. Lo que significa que
aprovechándose de la debilidad de los europeos occidentales, tomaran todas las
mujeres que pudieron con las que tendrían descendientes.
2.- Los sumerios hablaban un idioma que no se ha podido relacionar con el contexto regional, que son las lenguas semíticas e indoeuropeas. Por otro lado, volviendo a los invasores del Volga, estos llevan la lengua indoeuropea al valle del indo en donde la imponen acabando tal vez con una lengua hermana del sumerio.
3.- En el periodo de los reinados de Huni y Snefru se construyen, que sepamos, 8 pirámides provinciales de culto, pues no estaban destinadas a formar parte de conjunto funerario alguno.






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